Casos de traducción agroalimentaria. Consecuencias de una traducción profesional

Después de un par de meses de mucho trabajo, retomo el blog contándoles mi experiencia con las traducciones agroalimentarias que me llegaron entre septiembre y octubre, ya que me parecieron casos interesantes para ejemplificar las distintas necesidades de traducción que tiene el rubro.

 

Caso 1 de traducción agroalimentaria

Trabajé con un frigorífico exportador que necesitaba las traducciones de su plan HACCP, su procedimiento de faena y despostada, su tratamiento de residuos y de efluentes, su procedimiento de análisis de muestras y su memoria descriptiva. También necesitaban traducir su procedimiento de recall, pero resultó ser que ya lo habíamos traducido previamente, por lo que logramos ahorrar tiempo de traducción (y en su caso, dinero). Logramos tener estos 13 documentos listos en una semana. Una locura de proyecto de casi 20.000 palabras.

¿Qué logró el cliente con esta traducción? No solo acercarlo al mercado objetivo, sino también asegurarse la traducción de documentos clave que le van a servir siempre que necesite demostrar la calidad e idoneidad de sus productos y el proceso detallado de su producción. A menos que esos documentos necesiten una revisión y modificación, siempre los tendrán a disposición ya traducidos para entregar.

 

Caso 2 de traducción agroalimentaria

Trabajé con una empresa alimentaria que necesitaba la traducción del plan HACCP de una empresa azucarera. Fue un documento largo, de unas 12.000 palabras, más archivos Excel que lo acompañaban. Este documento explicaba el proceso de producción, la ubicación de los puntos críticos de control en dicho proceso y las habilidades de los profesionales involucrados en el plan HACCP.

¿Qué logró el cliente con esta traducción? Evaluar si el plan HACCP de la empresa azucarera se ajustaba a los estándares que requería su empresa para elegirla como productora de su materia prima. Importantísimo para el armado de registros de trazabilidad y, por supuesto, para conocer el proceso elegido y realizar una auditoría documental.

En el caso de la empresa azucarera, habría sido útil (y un plus) que presentaran la traducción de antemano, para ahorrarle tiempo y dinero a la empresa alimentaria. En este caso, pareciera ser que la traducción habría jugado un rol diferencial. Más diferencial aún que lo hizo un traductor especializado en traducción agroalimentaria.

 

Conclusión

Si estos casos les resuenan y necesitan la traducción de sus planes HACCP y de documentos vinculados a la producción de sus agroalimentos, no duden en escribirme a sofiagalli@headwaytranslations.com para consultar plazos y presupuesto y en chequear la página de Headway Agro para conocer los distintos tipos de traducción agroalimentaria con los que puedo ayudarles.

También les comparto la página de Headway Business por si requieren la traducción de documentos corporativos.